Déjà vu

Fueron luceros en oscuridad cegante, me prestaste tus ojos al tiempo que me deslumbraste. Las ondas de tu cabello hacían juego con tu sonrisa. Llegaste de sorpresa como cuando el sol se asoma en el pico de la montaña.

Siempre supe perfectamente lo que sucedía, sobre todo porque en algún momento fui experto en vacíos, en cubrir vacíos.

Estaba esperando algo, algo que no aceptaba que esperaba. Sin aún decírmelo, ya lo sabía, ya lo estaba escuchando.

Ansiedad, melancolía. Fueron 7 cigarrillos en menos de media hora. Había llegado a lo más hondo de la ruleta. Eso era bueno, pues en lo más oscuro y hondo, ya no habría otro camino, más que subir, avanzar, caminar hacia arriba. Resurgir.

Y me recordaste a los 7 cigarrillos, baratos, tristes, pero que al final de cuentas, cumplieron su tarea, en aquel entonces, y ahora.

Fastidió el eco del vacío. Al callarlo, extrañamos el fastidio.

Gracias por activar mis huellas mnémicas. El efecto lleva tu nombre.

El reencuentro

​Señoras y señores: “El reencuentro”.

Que alegría verte llegar, un poco apenada al caminar, con tu cabello ya más largo y más hermosa al platicar. Y que pasaron varios rayos y gotas sobre mi suelo, tantos árboles crecieron con aquellos aguaceros, a los que me acostumbraba y creía que no hacías falta… pues soy más pleno, más completo, como el águila en su vuelo. Con las nubes en el cielo, color azúl y hasta arde el hielo.

Porque el tiempo dio la vuelta y las risas piden receta, esa receta que arreglabas con tu sazón y tu simpleza. Porque nos unen lados enfermos, pero se mueven los terrenos y cuando la luz te ilumina y por fin encuentras vida, ya no buscas más el lado trastornado, acongojado, necesitado… entonces das la vuelta y dices adiós.

Por eso ahora sé, lo que quiero y lo que haré, porque ahora ha salido el sol una, dos y otra vez, porque se han derribado los concretros de las tristezas que era preso, porque han transcurrido los procesos que mi ser reclamó en silencio, porque inicié la etapa de darse cuenta, de vivir sin dependencias, de gozar de mis recetas… sin apegos. Porque puedo querer como pueda querer, y te confieso que, estaba ansioso por volverte a ver, contarte la etapa de mi nuevo ser, escucharte atentamente las nuevas que puedas tener.

Espero que la luna ahora si alcance a las estrellas, que se pierda el infinito entre cada una de ellas. Que se puedan aceptar con sus defectos y sus mezclas, con sus virtudes… pues ahora yo ya puedo dar la vuelta

Noches de Jazz, días de lluvia

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Mil historias que consideres interesantes de la semana pasada:

Mientras afino mi guitarra, sorpréndeme con tu saxofón, me gusta más el sonido del tenor.
Esperaba justamente tu mensaje. Mientras luchaba contra el desánimo, llegó, y llegó acompañado de tantos recuerdos, llenos de sentimientos encontrados.
Entre cada gota, me llegaba tu brisa acompañada de tu perfume.
Pensaba, ¿y si todo hubiera sido diferente? Al final no pedías cosas extraordinarias. Pero no, gracias al destino porque fue como tuvo que ser, lo cual nos dejó enseñanzas inmensas.
A veces me viene a la mente aquella canción que te compuse, recuerdo muy bien que comenzó en aquella enorme ciudad. Paseos por la calle, tu postura chusca, miles de fotos, recuerdos de una noche especial.
He terminado de afinar. Que la lluvia sirva de base, para una mágica noche de Jazz…

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Desigual

Esa es la misma barda vieja, píntala y escribe un poema.
Es el mismo trayecto, compra otros zapatos que ya no es el mismo suelo.

Hay serpientes que se elevan en un vuelo sin fin, yo hablándoles de ti y tú navegando sin mí.

Dando espacios entre las costillas rotas, convirtiendo en polvo cada una de estas notas.

Miles de soles de diferentes atardeceres tocaron tus hombros, cuando yo simplemente añoraba tus retornos.

Éste es otro sol que recarga mi energía, el que toca mi frente y me empapa de armonía.

Te escribo desde Nochistlán

En una noche agradable, bajo la luz de la luna llena, con mis pies cansados y con un dolor en la espalda.

La guerra continúa vigente:

Te escribo desde Nochistlán, en una noche agradable, bajo la luz de la luna llena, con mis pies cansados y con un dolor en la espalda.

Te escribo porque quiero abusar de la inspiración que aún florece dentro de mis raíces mentales, por tus cabellos.

Aquella noche de danza que plasmaba energías en nuestro cosmos, en una infinita ciencia que trazaba cada componente de tu luz.

Era un ritual que se llevaba a cabo desde el sabor de tus labios y el aire que soltaba mi boca cuando provocabas más de un suspiro al verte llegar. Cada día, cada noche, cada invierno, cada primavera.

Eras la tierra de mis granas, con ese color rojo intenso que llevaba prendida la pasión, para llegar a un río que se desbordó.

La guerra continúa vigente, algunos peleamos solos. Cada vez son menos los soldados del recuerdo que siguen presentes.

“Y viniendo un viento recio se llevó el calabozo por los aires, y unas viejas hechiceras les dijeron que se alzasen, porque así como el viento levantaba aquel calabozo, con el mismo ímpetu echarían de tierra a los españoles y que no dudasen de ello, porque sería cierto, y que entrasen en batalla”.

Nochistlán